Mi Llegada A Colombia - Medellin
Jason Chad nació el 14 de junio en Mount Pleasant, Iowa, justo después de la medianoche, haciéndole un Géminis. Rápidamente, aprendió a caminar a los seis meses de edad. En sus primeros años de la niñez mostró un gran interés en jugar y ver el fútbol americano. También estaba muy interesado en la naturaleza, a menudo iba a pescar y cazar con sus abuelos. Escuchando las historias y aventuras de su abuelo, Max Yocum, sobre Colombia es cuando fue sembrado el gran sueño de ir a vivir algún día en Colombia con su abuelo. Chad, como lo llaman por parte de su familia, en su juventud vivió con su madre y su abuelo, Lynda y Max, al lado del río de Iowa. Chad es el único hijo de su madre y tiene dos hermanos por parte de su padre. Desde sus primeros años hasta el octavo grado de colegio vivió en o alrededor de Iowa City, ubicado en el estado Iowa conocido por su agricultura. Finalmente, se trasladó a Tiffin, Iowa, donde se graduó de Clear Creek High School. Jason Chad participó en deportes, tales como atletismo y fútbol americano mientras estaba en el colegio. En su tiempo libre trabajaba a menudo con su abuelo Max en su negocio de construcción. Cuando era joven, estaba muy apegado a sus perros, el primer apego era con un perro pequeño llamado Patches. A lo largo de su vida ha tenido varios diferentes perros, su más recientes son Aly y Lela, dos mini schnauzers que viven con él en Bogotá. Después de graduarse del colegio, Chad estudió administración de negocios antes de trasladarse a Medellín, Colombia, para seguir sus sueños. A su llegada a Medellín, en la época del narco mafioso Pablo Escobar, con solamente una visa de turista, Chad se propuso encontrar empleo para obtener una visa de trabajo que le permitiría quedarse en el país. Después de reunirse con el decano del instituto de inglés, El Centro Colombo Americano decidió convertirse en profesor de inglés. Permaneciendo en Medellín durante cuatro años, dictando clases de inglés y aprendiendo la lengua española con la gente a su alrededor, rápidamente se quedó fascinado con la cultura colombiana y su forma de vida. Viajando en su tiempo libre a lugares cercanos como Río Negro, Santa Fe de Antioquia, Bolombolo, Guatape y otros lugares, aprendiendo lo más posible sobre Antioquia y su gente. Durante su estancia de cuatro años en Medellín comenzó a vivir con una familia colombiana en el barrio Villa Hermosa y caminaba al trabajo. Viviendo unos meses en Villa Hermosa y luego en un apartamento estudio en el centro de Medellín a unas pocas cuadras del Colombo Americano y finalmente viviendo en un apartamento en el barrio Belén Las Playas. Rápidamente haciendo amigos y aprendiendo español, poco a poco comenzó a explorar su nueva ciudad. Ir a su primer partido de fútbol con unos amigos vecinos era muy emocionante para él. No era nada comparado con el fútbol americano, un deporte completamente diferente. El juego era Itagui contra Medellín y justo después que había comenzado el segundo período Chad se fue al baño y mientras que estaba en el baño escuchó una conmoción enorme en las gradas, corriendo para ver lo que había sucedido encontró a sus amigos Celebrando un gol anotado por Medellín. Ellos ganaron 1-0 y era el único gol de todo el partido. En sus días de descanso viajaba a lugares como Pueblito Paisa, Envigado, Bello, Itagüí y Sabaneta. En su primer año en Medellín se compró un Jeep amarillo usado de Suzuki que le dio la libertad de recorrer distancias más largas, incluyendo lugares como Montería, Cartagena y Santa Marta. A pesar de que era altamente recomendable para los estadounidenses, en ese momento no viajar fuera de Medellín debido a los peligros del secuestro y la violencia causada por los grupos mafiosos y terroristas, Chad no prestó atención y salió a explorar con frecuencia tantos partes como era posible. En los años que vivía en Medellín nunca perdió la gran Feria De Flores o la iluminación de Navidad en el centro. Medellín en esta época estaba llena de magia, energía, entusiasmo y nacionalismo. Era un paraíso muy único pero al mismo tiempo tormentoso. Él recuerda que había pasado cinco minutos después de la famosa bomba del nuevo parque Botero, al lado del Éxito. Y también como si fuera ayer el día que llegaba a dictar clases de conversación en el Colombo Americano y anotaba que sus estudiantes estaban muy tristes y desanimados, a no entender el porqué, Chad les preguntó. La razón, era que lo habían matado a Andrés Escobar, el jugador colombiano que accidentalmente metió un gol para los Estados Unidos en la Copa Mundial. El jugador fue matado en un restaurante por la vía Las Palmas, donde Chad ha comido varias veces antes.
Después de cuatro maravillosos años en Medellín con tantos nuevos amigos y conocidos, Chad entonces con una visa residente tomó la decisión de mudarse a Montería Córdoba para poder administrar y vigilar unas tierras y lotes de su abuelo Max.
A continuación - Monteria…..
Jason Chad was named after his father, he was born on June 14th in Mount Pleasant, Iowa, just past midnight making him a Gemini. He quickly learned to walk at just six months of age. In his early years as a child, he showed a great interest in playing and watching American football. He was also very interested in nature, often going fishing and hunting with his grandfathers. Listing to the stories and adventures of his grandfather, Max Yocum, in Colombia, was when Chad’s dream to move to Colombia with his grandpa began. Chad, as he is known to his family, in his early youth lived with his mother and grandfather, Lynda and Max, along the Iowa River. Chad is the only child of his mother and has two siblings on his father’s side of the family. From his early ages up to 8th grade, he lived in or around Iowa City, Iowa and eventually moved to Tiffin, Iowa, where he graduated form Clear Creek High School. Jason Chad participated in such sports as track and field, football and wrestling while in high school. In his spare time he would often work with his grandfather Max in the construction business. As a young kid he was very much attached to his pet dogs, the first such attachment was to a small dog named Patches. Through out his life he has had serval different dogs, his most recent being Aly and Lela, two mini schnauzers that live with him in Bogotá. After graduating from high school, Jason studied business management before eventually moving to Medellin, Colombia, to follow his dreams. Upon his arrival to Medellin, close to the height of the narco mafioso Pablo Escobar era, with just a tourist visa, he set out to find away to obtain a work visa that would allow him to stay in the country. After meeting with the dean at the English institute El Centro Colombo Americano he decided to become an English teacher. Staying in Medellin for four years, dictating English classes and learning the Spanish language by talking to the Colombian people, he quickly became fascinated with the Colombian culture and the way of life in Medellin. Traveling in his free time to places close by such as Rio Negro, Santa Fe de Antioquia, Bolombolo, Guatape and other places, plus learning as much as possible about Antioquia and its people. During his four year stay in Medellin he started out living with a Colombian family in the neighborhood Villa Hermosa and walking to work. Quickly making friends and learning Spanish little by little, he began to explore his new city. Going to his first soccer game with neighbor hood friends was very exciting. It was nothing compared to American Football, a completely different sport. The game was Itagui vs. Medellin and just after the second period began Chad became a little bored and decided to go to the restroom and while in the bathroom, he heard a huge commotion in the stands, running to see what had happened he found his friends celebrating a goal scored by Medellin. They went on to win 1-0. He missed the only goal of the entire game. On his days off from work, he'd check out places like Pueblito Paisa, Envigado, Bello, Itagui and Sabaneta. In his first year in Medellin he bought a used yellow Suzuki Jeep which gave him the freedom to travel longer distances, including places like Monteria, Cartagena and Santa Marta. Even though it was highly recommended for Americans at that time not to travel outside of Medellin due to the dangers of kidnaping and violence caused by gorilla groups and mafiosos, Chad would not give in and frequently explore as many places as possible. In the years that he lived in Medellin he never missed the great Flower Fair or the Christmas lighting downtown. Medellin at that time was full of magic, energy, enthusiasm and nationalism. It was a very unique but at the same time a very tormented paradise. He remembers a moment when he had just passed the new Botero park next to Exito when a bomb went off in the park killing several people. And also, as if it just happened yesterday, the day that he arrived to teach his conversation classes in the Colombo Americano and noticed that his students were very sad and discouraged. Chad not understand why asked them, they explained that Andres Escobar had been murdered. Andres was a Colombian soccer player who accidentally scored a goal for the United States in the World Cup. He was killed in a restaurant where Chad had frequently visited numerous times before.
After four wonderful years in Medellin with so many new friends and acquaintances, Chad at that moment with a resident visa made the decision to move to Monteria, Cordoba so that he could manage and monitor the land and lots of his grandfather Max.
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